FINANCIACIÓN PÚBLICA

Qué financiación pública puede pedir una empresa ZEC

Alfonso Martínez Ruiz
Fundador y Consejero Delegado, Montclare Capital Partners · Publicado agosto de 2026 · Revisado agosto de 2026

Una empresa ZEC es, antes que nada, una empresa. El régimen de la Zona Especial Canaria le da un tratamiento fiscal propio, pero no la convierte en una categoría aparte a efectos de ayudas públicas: cuando solicita financiación pública se la analiza como a cualquier otra sociedad de su tamaño y su sector, con una diferencia que sí pesa y que casi nadie calcula bien, que es la acumulación.

Lo que abre la puerta no es el régimen, es la ubicación

La ventaja real de estar en Canarias, a efectos de ayudas, no viene del régimen ZEC sino del mapa de ayudas regionales. Una advertencia antes de las cifras: el reglamento de exención por categorías sobre el que descansan estos techos declara su vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026, y a la fecha de consulta no constaba si se prorrogará ni en qué términos; para una inversión posterior a esa fecha, el techo hay que verificarlo ese día. Canarias es zona «a», la categoría de mayor intensidad permitida en España. Para el periodo que va del 1 de enero de 2024 al 31 de diciembre de 2027, la intensidad máxima para una gran empresa es del 60 por ciento de los costes subvencionables, con incrementos de 10 puntos porcentuales para la mediana empresa y de 20 para la pequeña, lo que da la escala de 60, 70 y 80 por ciento.

Ese incremento por tamaño tiene un tope: se aplica sobre costes subvencionables de hasta 50 millones de euros. Por encima de esa cifra la ayuda se calcula de otra manera, cosa que solo afecta a proyectos grandes pero que conviene saber antes de diseñar uno.

Intensidad máxima no significa importe concedido

Es la confusión más cara de todo este terreno. La intensidad es un techo regulatorio: dice cuánto puede como máximo aportar el conjunto de las administraciones a un proyecto, no cuánto va a aportar. Lo que se concede depende del instrumento concreto, de su presupuesto, de sus criterios de valoración y de la competencia con el resto de solicitudes de esa convocatoria.

Dicho de otro modo: que Canarias permita hasta el 80 por ciento para una pequeña empresa no significa que exista un programa dispuesto a poner el 80 por ciento. Significa que si varios apoyos concurren sobre el mismo proyecto, la suma no puede pasar de ahí.

La acumulación, que es donde se cometen los errores

Y ese es el punto que de verdad tiene que vigilar una empresa ZEC. Los apoyos públicos se suman sobre los mismos costes: una subvención regional, un préstamo en condiciones mejores que las de mercado, un aval público y un tramo no reembolsable de un programa de innovación cuentan todos, cada uno por su equivalente de subvención. Si el total supera la intensidad permitida para la zona y el tamaño de la empresa, el exceso es ayuda incompatible, y eso no se descubre al solicitar: se descubre en una verificación posterior, con la inversión ya hecha.

Aparte está el régimen de mínimis, con su propio techo de 300.000 euros por «única empresa» en tres ejercicios móviles. Dos advertencias sobre esa figura. La primera es que «única empresa» incluye a las vinculadas, de forma que un grupo no dispone de un techo por sociedad. La segunda es que desde el 1 de enero de 2026 existe un registro central de mínimis: lo declarado se contrasta contra lo registrado, con lo que una declaración incompleta pasó de ser un despiste a ser una discrepancia documentada.

Qué puede pedir en la práctica una empresa ZEC

Los mismos instrumentos que cualquier otra: préstamo participativo para crecer, crédito de innovación si el proyecto tiene riesgo técnico real, avales para mejorar la posición ante el banco, líneas de mediación bancaria e instrumentos regionales cuando abran convocatoria. Ninguno de ellos excluye a una empresa por ser ZEC; los que excluyen, excluyen por sector, y esas exclusiones hay que mirarlas una por una porque no coinciden entre instituciones.

Donde sí hay que tener cuidado es en la coherencia. El régimen ZEC exige actividad y sustancia reales en las islas, y las ayudas regionales exigen que la inversión se mantenga en la zona asistida durante un periodo determinado. Son dos compromisos distintos con dos verificaciones distintas, y un cambio societario o de actividad pensado para uno puede romper el otro. Se revisan juntos antes de mover nada.

Cómo se ordena esto

Primero, la posición de ayudas del grupo entero, no de la sociedad que solicita: qué se ha recibido, cuándo, en qué forma y sobre qué costes. Segundo, el proyecto definido por sí mismo, con su presupuesto y sus hitos. Tercero, el cálculo de cuánto cabe todavía bajo la intensidad aplicable. Y solo entonces, la elección del instrumento.

Hecho en ese orden, la empresa sabe lo que puede pedir antes de pedirlo. Hecho al revés, se solicita lo que está abierto y se descubre el techo cuando ya no se puede corregir.

Las cifras de este artículo proceden del mapa de ayudas regionales de España vigente para 2024-2027, del Reglamento general de exención por categorías y de la normativa de mínimis publicada en el DOUE, consultados el 10 de agosto de 2026. El marco europeo tiene fechas de expiración propias: citado con su fecha es útil, citado como permanente es un pasivo.

Montclare no actúa como prestamista. Estructura la operación, prepara el expediente y coordina la financiación con entidades autorizadas.